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BLOG: NOTEBOOK IN BLOOM
BLOG: CUADERNO EN FLOR



 

a natural tint
Un tinte natural

Sunday, 3 Sep 2017

Se conoce como tintes naturales a aquellos obtenidos de plantas y minerales y son los que se utilizaron desde el origen de la humanidad para teñir textiles. En el año 1790 se desarrolló el teñido con tintes minerales de laca obtenidos de sales minerales y óxidos insolubles y la industria del teñido y estampación de tejidos entró en su fase de desarrollo.
En la segunda mitad del siglo XIX, la creciente mecanización de la fabricación de telas en Europa requería un suministro de tintas cada vez mayor la cual empezaba a ser imposible de satisfacer debido a que la demanda de los productos naturales para confeccionarlas era mayor a los recursos existentes y muchos de ellos, como el índigo y la cochinilla, provenían de Asia y América generando grandes costos. En 1853 William Henry Perkins descubrío el primer tinte sintético que se conoció popularmente con el nombre de violeta Perkins, un tono malva obtenido del alquitrán de carbón. A partir de ese momento la industria de los tintes evolucionó con rapidez hasta transformarse en una nueva ciencia.
Natural dyes are those obtained from plants and minerals and were used from the origin of humanity to dye textiles. In the year 1790, the first tints obtain from mineral salts and insoluble oxides were developed and the industry of dyeing and stamping of fabrics entered its development phase. In the second half of the nineteenth century, the increasing mechanization of fabric manufacture in Europe required a bigger supply of inks which was becoming impossible to satisfy because of the demand for natural products to manufacture them was greater than the resources. And many of them, such as indigo and cochineal, came from Asia and America, generating great costs. In 1853 William Henry Perkins discovered the first synthetic dye that was popularly known as the Perkins violet, a mauve shade obtained from coal tar. From then on the dye industry evolved rapidly into a new science.

Los tintes sintéticos representaron un avance enorme ya que se podían obetener en grandes cantidades a menor costo que los naturales, se fijaban permanentemente produciendo telas de colores brillantes que no se desteñían con los lavados y, paradojicamente, se los consideró menos contaminantes ya que algunos de los mordientes que se utilizaban como fijadores para los tintes naturales como las sales de cromo, cobre y estaño terminaban contaminando grandes cantidades el agua.

Hoy los textiles no solo representan una porción muy importante de la industria (cabe recordar que Gandhi inició su revolución pacífica contra el Imperio Británico instando a sus seguidores a producir sus propias telas caseras para con ellas elaborar sus prendas de vestir y asi boicotear a la industria británica en favor de la independencia de la India).

Pero también enontraron su lugar en el mundo del arte y hoy, la práctica del oficio textil se nutre de todo tipo de influencias, desde la recuperación de técnicas ancestrales hasta los más modernos métodos de manipulación y uso innovador de materiales los cuales suelen llevarse a cabo en talleres perfectamente equipados para tales tareas.

Una solución inesperada

En mis épocas de estudiante de arte había experimentado con el estampado sobre telas pero sin adentrarme demasiado en el tema. Años más tarde conseguí el libro Teñido y estampación de tejidos por Kate Wells, un texto muy completo y abarcativo dirigido a artistas textiles que a mi me resultó bastante difícil de abordar debido a mi casi nulo conocimiento del tema. Intenté hacer algunos experimentos pero la cantidad de materiales que no conocía y parecían necesarios para encarar el proceso me desalentó.

Cuando unos años atrás comencé a notar la tendencia de los tintes naturales me causó interés pero no me atrapó del todo debido a la aparente restricción cromática de esta práctica. Mi acercamiento cambió cuando descubrí el trabajo de la joyera estadounidense Erin Considine en cuyo trabajo combina piezas de metal con fibras tratadas con tintes de origen vegetal y mineral de colores hermosos y brillantes.

De todas formas mi conversión no fue inmediata ya que recordaba haber comprado un hermoso gorro de lana teñida con remolacha cuyo color carmesí fue desvaneciéndose con el tiempo hasta volverse de un tono beige claro. La desilusión que eso me causó no me permitió apreciar la belleza del color resultante ni de todo el proceso de transformación.
Además había hecho algunos experimentos con anilinas que definitivamente funcionaban muy bien y daban el color exacto que se mencionaba en el paquete. ¿Entonces por qué hacer el esfuerzo de extraer un tinte cuando en realidad podía comprarlo?

Pero lo cierto es que este modo de accionar no coincide con la forma en que yo hago las cosas. Cuando era más joven solía luchar contra los colores al óleo creyendo que asi lograría plasmar sobre la tela quello que había imaginado. Y me decepcionaba y desalentaba el hecho de que los resultados nunca fueran lo que esperaba. Con los años y sin darme cuenta fui cambiando el enfoque, y ahora me centro en los materiales y herramientas que utilizo y en sus posibilidades, y a partir de eso experimento para ver a dónde puedo llegar.
Synthetic dyes represented a huge advance since they could be obtained in large quantities at a lower cost than the natural ones, they were fixed permanently producing bright colored fabrics that did not wash away and, paradoxically, they were considered less polluting since some of the mordants used as fixatives for natural dyes such as the salts of chromium, copper and tin ended up contaminating large amounts of water.

Today textiles not only represent a very important part of the industry (it should be remembered that Gandhi began his peaceful revolution against the British Empire urging his followers to make their own fabrics for their clothes and thus boycotting the British in favour of the independence of India).

But textiles also found their place in the world of art and today, this practice is nourished by all kinds of influences, from the recovery of ancestral techniques to the most modern methods of manipulation and innovative use of materials which are usually carried out in workshops perfectly equipped for such tasks.

An unexpected solution

In my times as an art student, I had experimented with print on canvas techniques but without going too far into the subject. Years later I got the book Fabric Dyeing and Printing by Kate Wells, a very comprehensive text on the subject which I found quite difficult to address due to my almost no knowledge of the subject. I tried to do some experiments but the many materials I did not know and seemed necessary to face the process discouraged me.

When a few years ago I began to notice a flourishing tendency to natural dyes it caused me some interest but I didn't find it all that appealing due to the apparent chromatic restriction. My approach changed when I discovered the work of the American jeweller Erin Considine who combines pieces of metal with fibres treated with vegetal and mineral dyes of beautiful and bright colours.

In any case, my conversion was not immediate since I remembered buying a beetroot-dyed wool beanie with a beautiful crimson colour that faded over time until it became a light beige shade. This disappointment didn't allow me to appreciate the beauty of the resulting colour nor the whole process of transformation. In addition, I had done some experiments with anilines that definitely worked very well and gave the exact colour that was mentioned in the package. So why making the effort to obtain a dye from a raw material when I could actually buy it?

But the truth is that this mode of action does not match the way I do things. When I was younger I used to struggle against the oil paint colours believing that was the way to put on a canvas what I had imagined and I was constantly disappointed and discouraged from the fact that the results were never what I expected. Over the years and without realizing it I changed the focus, and now I concentrate on the materials and tools I use and their possibilities, and from there I experiment to see where I can get.

    

Paralelamente a estos cuestionamientos  había empezado a llevar los restos de comida a la terraza todas las mañanas para hacer compost como una forma de reducir la basura que deshecho diariamente y empezaba a tomar conciencia de la cantidad de materia orgánica que descartamos como basura y no es tal cosa sino todo lo contrario ya que se trata de nutrientes que, en lugar de devolverlos al suelo, enviamos a un relleno sanitario donde la mezcla de elementos húmedos y deshechos con componentes venenosos se compacta sobre la tierra y termina con los años fundiéndose en una masa que al combinarse con las lluvias drena líquidos contaminados a las napas subterráneas de las cuales extraemos el agua que llamamos potable (y esta sería la versión breve que no llega a describir la magnitud del desastre ambiental que reprentan los basurales, acerca de lo cual pueden leer en el libro La Historia de las Cosas y la serie de video homónima de Annie Leonard).

No es fácil cambiar costumbres arraigadas y menos cuando uno realmente no sabe como hacerlo a pesar de tener las intenciones. Y asi estaba yo, con mis ganas de teñir, mi compost y mi cocina como único lugar de trabajo. Fue por aquel entonces que vi en instagram un post acerca de cómo darle una segunda vida a los repasadores viejos tiñiéndolos de un tono rosa suave con un tinte obtenido de cáscaras de palta.

Y ese fue el punto en el que todo se unió. Los repasadores no se tiraban sino que se reutilizaban, lo mismo que las cáscaras de palta que prestan un pequeño servicio más antes de terminar sus días nutriendo el suelo. A partir de ese momento empecé a juntar las cáscaras de las paltas que comía y a secarlas al sol colocándolas junto a la venatana de la cocina. Una vez secas, las guardaba en una bolsa de papel. A pesar de no tener ningún apuro las cáscacaras comenzaron a juntarse y en menos tiempo del esperado tenía más material del que precisaría, como descubrí el día que decidí empezar a hervirlas y noté que de cada cáscara podía extraer una gran cantidad de tinte el cual podía reutilizar muchas veces.
Parallel to these questions I had begun to take the food scraps to the terrace every morning to compost as a way to reduce the waste I disposed on daily basis and began to become aware of the amount of organic matter that we discard as garbage and is not such a thing but rather the opposite because they are nutrients that, instead of returning to the soil, we send to a sanitary landfill where the mixture of moist and waste elements with poisonous components is compacted on the earth and ends with the years melting in a mass that, combined with the rains, drains contaminated liquids to the underground from where we extract the water that we call drinkable (and this would be the short version that does not go to describe the magnitude of the environmental disaster that the rubbish dumps are as describe in Annie Leonard's Book and video seriesThe Story of Things).

It is not easy to change ingrained customs and less when one really does not know how to do it despite having the intentions. And so I was, with my desire to try doing some dyeing, my compost and my kitchen as the only place to work. It was at that time when I found on instagram a postcame on how to give a second life to old tea towels by dyeing them of a soft pink with peels of leftover avocado.

And that was the point where everything came together. The scraps were not discarded but reused, just like the avocado peels that provide a little more service before finishing their days nourishing the soil. From that moment I began to gather the skins of the avocados that I ate and to dry them in the sun, placing them next to the window of the kitchen. Once dry, I stored them in a paper bag and in less time than expected I had more material than I would need, as I discovered the day I decided to start boiling them and I noticed that from each skin I could extract a lot of dye which could be reused many times.

   

Comenzar con lo que se tiene a mano

Asi me animé a experimentar pero no de forma metódica, desde el comienzo decidí que no tenía ganas de tomar nota de cada detalle porque yo no estaba buscando realizar piezas textiles que salieran perfectas, ni quería obtener colores plenos, ni siquiera buscaba un color en particular. Lo único que me interesaba era lograr una variedad de tintes para teñir los cordones de algodón con los que confecciono mis collares de porcelana.

Solo me quedaba empezar. Primero lavé y dejé secar los cordones para sacarles el apresto. Después puse cáscaras de palta a hervir y observé como con rapidez desprendían un tinte oscuro y púrpura, al cual agregué un poco de sal. Al colocar el cordón note el tono rosado que se intensificaba cuanto más tiempo permanecían en el hervor. Después de un rato, sin cronometrar el tiempo y simplemente eligiendo el momento en que el tono rosado me parecía adecuado, retiré el cordón y lo suregí en vinagre (la primera vez fue vinagre industrial pero ahora ya uso vinagre casero hecho con restos de manzanas). Y desués lo lavé con agua fria. Me sentí un poco decepcionada cuando al día siguiente noté que el rosado había perdido intensidad. Pero eso no me desalentó y seguí probando con otras cosas como cáscara de cebolla de la cual obtuve un tono ocre muy hermoso y repollo colorado que no funcionó a pesar del despliegue de matices azules y púruras en el agua hirviendo que terminaron por desvanecerse.
To start with what you have at hand

So I started to experiment but not in a methodical way as from the beginning I decided that I did not feel like taking note of every detail because I was not looking for perfect textile pieces, nor did I want to get bold colours, not was even looking for a specific shade. The only thing I wanted was to achieve a variety of tints to dye the cotton thread which I use in my porcelain necklaces.

So I just had to start. First I washed and let dry the thread to get rid of the starch. Then I put avocado peels to boil and watched as they quickly gave off a dark purple hue, to which I added a pinch of salt. When placing the cord in the concoction I noticed how it got a pink tone that intensified the longer it remained in the boil. After a while, without timing and only paying attention to the shades of pink developing, I removed the cord and place it in a mix of vinegar and water (the first time it was industrial vinegar but now I use homemade vinegar made with leftover pieces of apples). Finally, I washed it with cold water. I was a bit disappointed when the next day I noticed that the pink had lost intensity. But that did not discourage me and I continued to try with other things like onion peel from which I got a very beautiful ocher tone and red cabbage that did not work at all despite the display of blue and purple hues in the boiling water that eventually faded.

A veces cuando me da curiosidad busco informacón en Google o Youtube y en general lo único que logro sacar en limpio es apenas el nombre de alguna cosa nueva que me gustaria hervir (cúrcuma, cáscaras de nuez, piel de cebolla morada, etc). Y como me aburre bastante sentarme a investigar en internet decidí aplicar la lógica y emular el ejercicio que un profesor de historia del arte nos presentaba cuando hablaba de arte rupestre: nos pedía que imaginemos de dónde podían sacar colores para preparar pinturas los hombres que pintaron cavernas como la de Lascaux que después de tantos miles de años siguen fascinando a artistas y científicos con sus colores intensos y brillantes. Y mis respuestas llegaron de una forma bastante fácil y mundana, al recordar las manchas que dejan ciertas frutas y vegetales en la ropa y que son extramadamente difíciles de remover: el amarillo del jugo de naranja, el rosado de la frutilla, el violeta de la cereza, el azul grisáceo de los arándanos.

Ahora que ya se acerca el verano imagino que será hora de confirmar si tanto renegar para remover esos colores será compensado con la felicidad de verlos lucirse en los cordones de mis collares.

Invito a quienes estén experimentando con tintes naturales a aprovechar el espacio de los comentarios en este post para compartir sus experiencias, descubrimientos y opiniones.
Sometimes when I'm curious I look for information on google or youtube and in general, the only thing I manage to get clean is just the name of something new that I would like to boil (turmeric, walnut shells, purple onion skin, etc.). And since I don't enjoy to sit down to research on the internet, I decided to apply logic and emulate the exercise that an art history teacher used to propose when he talked about rock art: he asked us to imagine where from pigments could be obtained to prepare the paints used in caves such as Lascaux that after so many thousands of years continue to fascinate artists and scientists with their intense and brilliant colours. And my answers arrived in a rather easy and mundane way, remembering the stains that some fruits and vegetables leave in the clothes and that are extra difficult to remove: the yellow of the orange juice, the pink of the strawberry, the violet of the cherry, the blue-grey of blueberry.

Now that the summer is approaching, I imagine it will be time to confirm if so much effort to remove those colours will be compensated with the happiness of seeing them be worn on the strings of my necklaces.

I invite those who are experimenting with natural dyes to take advantage of the space of comments in this post to share their experiences, discoveries and opinions.

TAG: el ritual de la rutina / the ritual of routine,

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