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CUADERNO
EN FLOR



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BLOG: CUADERNO EN FLOR



 

Thursday, 12 Oct 2017 Tinta de sombra
Dibujar con sombras e imaginar que son tinta.

TAG: las simples cosas / the simple things,
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Friday, 6 Oct 2017 Flores silvestres
En el pasado mes de agosto Victoria me hizo una entrevista para Puentestudio y en el transcurso de la charla fuimos descubriendo que teníamos muchas cosas en comun. Asi fue que ella y Natalia me propusieron trabajar en un proyecto las tres juntas y surgió la idea de crear una ilustración para regalar y celebrar el Día de la Madre que representara los valores que ellas intentan difundir, los cuales yo comparto y aplico en mi vida.

Crear, inspirar y compartir son los motores de su filosofia:

"Pensamos que todo lo que creamos con nuestra manos es único, sincero, parte del corazon. La esencia de volver a estar en casa; que la energía de cada dibujo, bordado, tejido, pincelada, dejen una huella personal y nos transforme. El aroma de la cocina, cada rincon de la casa son un puente de inspiración que nos transporta a un recuerdo, vivencia, sensación, puentes que nos unen, comunican, retroalimentan, eso es Puentestudio".

Asi fue que acordamos abordar la idea partiendo de los valores que representan a Puentestudio:
la labor manual, la sensibilidad, la idea de comunidad y encuentro.

En el plano gráfico me pidieron que utilizara los colores que eligieron para su emprendiento: amarillo, rosa, coral y aqua.

Yo decidí aportar el concepto de tecnología aplicada a la vida diaria entendida de la mejor manera posible: aquella que nos conecta y aporta cosas buenas a nuestra vida diaria. Por eso parte de la ilustración es manual y la otra digital. Se titula Flores Silvestres y representa un ramo de flores, regalo emblemático de esta celebración, pero en su versión más sencilla y sincera: flores frescas cortadas de un jardín.

    

Se trata de una ilustración que llegará a manos de quienes desean tenerla descargándola de forma gratuita en la web de Puentestudio para imprimir con cualquier impresora a color de tipo hogareña en tamaño A4, en papel común, ilustración o en una simple hoja canson cortada a medida (siempre y cuando la impresora tolere el grosor de este tipo de hoja).

La idea es que se transforme en un regalo en sí, o en tarjeta o en papel de carta para escribir nuestros deseos a quienes elijamos agasajar.

Considero que el espiritu de esta celebración es festejar y agradecer a aquellas personas que nos cuidan, más alla de los géneros o lazos de sangre, por eso quiero desear un my feliz día a todas a aquellas peronas que cuidan de otras.

Les dejo el link a la web de Puentestudio desde cuyo menú principal pueden descagar la ilustración Flores Silvestres en formato pdf para impresión en tamaño A4:
https://www.puentestudio.com/

Y agradezco a Vicky y Natalia por esta linda oportunidad de trabajar juntas y también a Coy Aballay de El Pez Enmarcado por el hermoso marco de madera.

TAG: mi trabajo / my work,
Comentarios

Hermoso Ceci, hermoso de verdad, simplemente las coíncidencias existen, y los caminos se cruzan siempre, y es por algo. Felices de que nuestros caminos se cruzaran, beso enorme y que vengas otros proyectos! <3

Vicky
6 Oct 2017, 12:12 PM

Feliz yo también, brindo por estas coincidencias tan lindas. Chin chin :-)

cecilia
6 Oct 2017, 12:47 PM
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Tuesday, 3 Oct 2017 Serie piel de dragón
Una busqueda de años que se va plasmando lentamente y cristalizandose con las llamas.
Pétalos, la piel protectora de las flores, escamas, la armadura de peces, reptiles y animales mitológicos.
La forma y posición pueden llegar a ser muy similares, sus funciones tambien: proteger, destacar, camuflar.

Un pequeño universo táctil poblado de recovecos y cubierto por esmaltes celestes y rojos que delatan su doble naturaleza animal vegetal.

    

Realicé esta brevísima serie de tres piezas en 2016 que es una continuacion de mi obra-objeto Hanami, un antiguo botiquín de madera cubierto por una piel de pétalos porcelana negro sangre en cuyo interior las flores de cerezo flotan y se multiplican gracias al juego de espejos.

Tres obras de pequeño formato:
8 x 6 x 2,5cm
9 x 14 x 3cm
14 x 18 x 3,5cm

Esta serie formó parte de la exhibición #CerámicaContemporánea curada por Oli Martinez y actualmente está disponible en Tokonoma.

TAG: mi trabajo / my work,
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Saturday, 30 Sep 2017 Los recovecos de la inspiración
Hay quiene creen que existe aquello que llamamos inspiración y otros que no.

Yo no logro situarme en ninguno de los extremos porque en principio creo que la inspiración no está ni en una punta ni en la otra, sino en el medio.

A mi modo de ver no es algo que se manifieste de manera milagrosa e inexplicable sino que sería algo asi como una conclusión, un juntarse de las cosas que se da por acumulación. Tiene que haber existido un trabajo o investigación previa para que aquella idea que está por aparecer en nuestra mente tome consistencia, y (en general mucho) trabajo posterior para que se concrete y cobre forma.

Nada en la vida se da por separado o en compartimentos estancos, todo se mezcla y entrevera, sucede, y seremos nostros los encargados de clasificarlo si es que asi lo deseamos. Asi es que la llamada inspiración puede parecer algo mágico surgido de la nada, pero si uno mira un poquito mejor seguro podrá rastrear aquello que enecndió la chispa.

Pero no quiero presentar mi visión como analítica y fría porque yo creo en la magia, una magia terrenal que sólo podemos ver si realmente lo deseamos, sino, simplemente no existe. Y la inspiración podría ser una suerte de magia que hace que un montón de cosas inconexas de pronto se junten y tengan sentido.

Una visita al museo

Bueno, asi me pasó hace más de un año visitando el Museo de Ciencias Naturales. Mientras caminaba en la enorme sala central deteniendome a los pies de esos esqueletos petrificados enormes que alguna vez estuvieron escondidos adentro de dinosaurios de todos los tamaños y formas. No podía dejar de observar la forma en que habían sido montados para su exhibición con todo tipo de soportes que, aunque bastante discretos, saltaban a mi vista y no me permitían concentrarme en las bestias que se suponía debía imaginar.

Cuando llegué a la sección de los dinosaurios marinos, colgados de cables y sostenidos del techo se me hizo todavía más dificil visualizarlos (esto también me suele pasar cuando miro peliculas de ciencia ficción y mi cabeza se pierde en los pequeños defectos que revelan el truco).

    

Pero que era aquello que me distría y no me dejaba imaginar los seres prehistóricos? Es que en mi cabeza sólo veía collares, vertebras encastradas unas con otras cual dijes enhebrados en un hilo, colgantes de costillas y huesos largos suspendidos de cables, huesos que parecían haber sido modelaods con arcilla oscura, era como recorrer una exibición de joyería contemporánea luego de haber sido reducida a la décima parte de mi medida real, mi propia ciencia ficción mental.

Dentro de mi mente

Ahi estaba la inspiración manifestándose, veí lo que pensaba en lugar de ver lo que percibía. Pero (y aca viene la parte complicada de la inspiración) no estaba todo tan claro. Las vértebras eran los dijes que se unían unos con otros por una suerte de médula ósea de hilo. Después de pasar cuatro años diseñando y haciendo collares ahora los veía hasta en el Museo de ciencias. La segunda parte del trayecto sería pensar cómo darle forma a esa idea para que no se confundiera con lo que ya había hecho, para poder diferenciar aquella inspiración de otras inspiraciones anteriores.

    

Me tomó un año entero darle forma a esa idea. Y no fue un avance constante paso a paso, fue en realidad un camino en zigzag, haciendo pruebas para descartarlas y pensar que en realidad mejor hacía otra cosa y un tiempo más tarde la retomaba con otra prueba para finalmente, y muy de a poco, descubrir cosas que me interesaban y servían para este proyecto.

No puedo dejar de oviar en esta suerte de recapitulación organizada de mi propio caos mental el hecho de que durante ese año leí una novela que me resultó atrapante y movilizadora: The Bone People. En la trama no hay huesos de ninguna clase, el título es una forma de llamar a un pueblo con raices ancestrales. Es una historia ficticia situada en el mundo contemporáneo y con el agregado de elementos fantásticos, donde lo ancestral vuelve una y otra vez y transforma el presente.

   

Esa conección con el pasado es lo que yo quería expresar, un pasado que no esta muerto sino que sigue actuando porque existe dentro nuestro, nos guste o no, como los huesos. Cuando al juntar las piezas empezó a surgir una cierta reminiscencia tribal decidí que ese era el camino, quería lograr formas abstractas que remitieran a lenguajes primitivos, dijes que parecieran huesos de seres mitológicos, enhebrados en hilos teñidos con sustancias obtenidas en algún bosque desconocido, joyas cuyo valor no residirea en lo material sino en aquello que nosotros depositamos en ellos.

 

TAG: lo que inspira / what inspires,
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Thursday, 21 Sep 2017 Serie Huesos
Hoy me siento feliz de presentar una nueva serie de collares en porcelana pigmentada modelada a mano e hilo de algodón teñido con tintes naturales.

Las primeras piezas únicas están disponibles en Patrón Concept Store.


Joyas tribales

Una conección con el pasado, un borde poroso entre las eras. El tiempo ancestral y los días psicodélicos unidos por hilos conductores, nudos y cabos sueltos.

Joyas tribales que invocan lenguajes desconocidos,  hilos teñidos con la savia de plantas extrañas y cuentas que resemblan huesos de seres mitológicos.

El hechizo se conjura al rozar los dijes con la yema de los dedos mientras recitamos las palabras correctas.

Transformaciones

Empecé a crear piezas de joyería casi sin querer, o mejor dicho sin querer del todo, porque ya había recibido propuestas para realizar colaboraciones con joyeras argentinas de destacada trayectoria pero nunca me había animado porque sentía que era incapaz de modelar piezas de porcelana en tamaños diminutos. De hecho había decidio que jamás me dedicaría la joyería.

Pero parece que mi decisión no había sido tan firme como pensaba y terminó transformandose en un posible camino cuando  los factores espacio y tiempo se confabularon transformando mi rutina de trabajo. Descubrí que para modelar piezas de tamaño pequeño no necesitaba un taller y me sobraba con una mesa cualquiera y apenas dos o tres herramientas sencillas y que podía trabajar en cualqier momento del día encontrando tiempo entre diferentes actividades.

   

La elección de los colores

Desde que comencé a incursionar en el mundo de la joyería artística sólo utilicé porcelana y cordón de algodón, dos materiales que en este contexto se perciben como sencillos y rústicos y a mi me resultan muy atractivos, principalmente por la sensación que producen al tacto.

Me dediqué a explorar la forma, las combinaciones y los contrastes de textura manteniendo la monocromía, un desafío que me impuse y disfruté intiendo que era una buena manera de poner énfasis en una cualidad que históricamente los distingue a ambos: la blancura.

Asi surgieron mis primeros colgantes que se transformaron en collares y que muy de a poco fueron entrando en contacto con el público en tiendas de diseño y museos. Onirial que fue mi primera y única colección de joyería en porcelana ya que antes solo había realizado series limitadas.

    

Me tomó más de un año encontrar una nueva estética sobre la cual trabajar y una paleta para desarrollar. Un año entero de prueba y error, inseguridades y certezas.

Al final tuve en claro que si quería diferenciar mis nuevas piezas de las anteriores tenía que cambiar algo que resultara notrorio a simple vista pero a la vez mantener aquello que remitiera a mi trabajo anterior. Me decidí por agegar color.
Y en este punto veía dos posibilidades: elegir una gama e investigar la forma de aplicarla a los materiales o ver que colores podía obtener con el agregado de tintes y óxidos y a partir de ellos formar mi paleta. Me decidí por la segunda opción que me pareció más intuitiva y azarosa.Asi fue que logré dijes azules, tierra, gris jaspeado y rosas mezclando cantidades indefinidas de óxidos y pigmentos en la pasta de porcelana y cordones en distintos tonos de beige y amarillo brillante con tintes obtenidos de los descartes de cocina.

Asi fue que logré dijes azules, tierra, gris jaspeado y rosas mezclando cantidades indefinidas de óxidos y pigmentos en la pasta de porcelana y cordones en distintos tonos de beige y amarillo brillante con tintes obtenidos de los descartes de cocina.

    

Otras formas

La forma de los dijes surgió de una visita al museo de ciencias naturales. Parada frente a los huesos lustrosos y petrificados de los dinosaurios me sentí maravillada por esas estructuras que semejan catedrales construidas con componentes tan variados y pequeños. Y también por las bestias mismas que a esta altura poseen un halo mitológico ya que no se sabe con certeza como eran y los constantes descubriemientos científicos no hacen más que reforzar esta idea otorgándoles pieles escamosas para luego quitarselas y darles plumas nombrándolas antecesoras de las aves.

Inspirándome en las columnas vertebrales y esquelteos modelé dijes encastrables y articulables a los cuales agregué perforaciones para darles liviandad y un cierto toque decorativo que los aleja de la mera descripción.

Otro detalle que trabajé en esta nueva serie es el hilo deshilachado. Me gusta tomarme el trabajo de buscar la manera de esconder el el punto de unión de la cuerda pero ahora quería mostrar algo que sugiriera soltura, fluidez y por que no cierta incertidumbre, si se plos piensa como cabos sueltos. Creo que no está demás mencionar la novela The Bone People de Keri Hulme como sutil influencia en la materialización de estas piezas.

Siento que descubrí una nueva estética propia que une elementos relacionados con la naturaleza y la literatura que me permite crear objetos que expresan al máximo todas sus carácteristicas cuando entran en contacto con su soporte ideal: el cuerpo humano.

TAG: mi trabajo / my work,
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Saturday, 16 Sep 2017 Buenas compañías
Sentarme a trabajar y contar siempre la compañía de un gato (que a veces camina sobre mis dibujos y pinturas... cuando todavía están frescos...).

TAG: las simples cosas / the simple things,
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Sunday, 3 Sep 2017 Un tinte natural
Se conoce como tintes naturales a aquellos obtenidos de plantas y minerales y son los que se utilizaron desde el origen de la humanidad para teñir textiles. En el año 1790 se desarrolló el teñido con tintes minerales de laca obtenidos de sales minerales y óxidos insolubles y la industria del teñido y estampación de tejidos entró en su fase de desarrollo.
En la segunda mitad del siglo XIX, la creciente mecanización de la fabricación de telas en Europa requería un suministro de tintas cada vez mayor la cual empezaba a ser imposible de satisfacer debido a que la demanda de los productos naturales para confeccionarlas era mayor a los recursos existentes y muchos de ellos, como el índigo y la cochinilla, provenían de Asia y América generando grandes costos. En 1853 William Henry Perkins descubrío el primer tinte sintético que se conoció popularmente con el nombre de violeta Perkins, un tono malva obtenido del alquitrán de carbón. A partir de ese momento la industria de los tintes evolucionó con rapidez hasta transformarse en una nueva ciencia.

Los tintes sintéticos representaron un avance enorme ya que se podían obetener en grandes cantidades a menor costo que los naturales, se fijaban permanentemente produciendo telas de colores brillantes que no se desteñían con los lavados y, paradojicamente, se los consideró menos contaminantes ya que algunos de los mordientes que se utilizaban como fijadores para los tintes naturales como las sales de cromo, cobre y estaño terminaban contaminando grandes cantidades el agua.

Hoy los textiles no solo representan una porción muy importante de la industria (cabe recordar que Gandhi inició su revolución pacífica contra el Imperio Británico instando a sus seguidores a producir sus propias telas caseras para con ellas elaborar sus prendas de vestir y asi boicotear a la industria británica en favor de la independencia de la India).

Pero también enontraron su lugar en el mundo del arte y hoy, la práctica del oficio textil se nutre de todo tipo de influencias, desde la recuperación de técnicas ancestrales hasta los más modernos métodos de manipulación y uso innovador de materiales los cuales suelen llevarse a cabo en talleres perfectamente equipados para tales tareas.

Una solución inesperada

En mis épocas de estudiante de arte había experimentado con el estampado sobre telas pero sin adentrarme demasiado en el tema. Años más tarde conseguí el libro Teñido y estampación de tejidos por Kate Wells, un texto muy completo y abarcativo dirigido a artistas textiles que a mi me resultó bastante difícil de abordar debido a mi casi nulo conocimiento del tema. Intenté hacer algunos experimentos pero la cantidad de materiales que no conocía y parecían necesarios para encarar el proceso me desalentó.

Cuando unos años atrás comencé a notar la tendencia de los tintes naturales me causó interés pero no me atrapó del todo debido a la aparente restricción cromática de esta práctica. Mi acercamiento cambió cuando descubrí el trabajo de la joyera estadounidense Erin Considine en cuyo trabajo combina piezas de metal con fibras tratadas con tintes de origen vegetal y mineral de colores hermosos y brillantes.

De todas formas mi conversión no fue inmediata ya que recordaba haber comprado un hermoso gorro de lana teñida con remolacha cuyo color carmesí fue desvaneciéndose con el tiempo hasta volverse de un tono beige claro. La desilusión que eso me causó no me permitió apreciar la belleza del color resultante ni de todo el proceso de transformación.
Además había hecho algunos experimentos con anilinas que definitivamente funcionaban muy bien y daban el color exacto que se mencionaba en el paquete. ¿Entonces por qué hacer el esfuerzo de extraer un tinte cuando en realidad podía comprarlo?

Pero lo cierto es que este modo de accionar no coincide con la forma en que yo hago las cosas. Cuando era más joven solía luchar contra los colores al óleo creyendo que asi lograría plasmar sobre la tela quello que había imaginado. Y me decepcionaba y desalentaba el hecho de que los resultados nunca fueran lo que esperaba. Con los años y sin darme cuenta fui cambiando el enfoque, y ahora me centro en los materiales y herramientas que utilizo y en sus posibilidades, y a partir de eso experimento para ver a dónde puedo llegar.

    

Paralelamente a estos cuestionamientos  había empezado a llevar los restos de comida a la terraza todas las mañanas para hacer compost como una forma de reducir la basura que deshecho diariamente y empezaba a tomar conciencia de la cantidad de materia orgánica que descartamos como basura y no es tal cosa sino todo lo contrario ya que se trata de nutrientes que, en lugar de devolverlos al suelo, enviamos a un relleno sanitario donde la mezcla de elementos húmedos y deshechos con componentes venenosos se compacta sobre la tierra y termina con los años fundiéndose en una masa que al combinarse con las lluvias drena líquidos contaminados a las napas subterráneas de las cuales extraemos el agua que llamamos potable (y esta sería la versión breve que no llega a describir la magnitud del desastre ambiental que reprentan los basurales, acerca de lo cual pueden leer en el libro La Historia de las Cosas y la serie de video homónima de Annie Leonard).

No es fácil cambiar costumbres arraigadas y menos cuando uno realmente no sabe como hacerlo a pesar de tener las intenciones. Y asi estaba yo, con mis ganas de teñir, mi compost y mi cocina como único lugar de trabajo. Fue por aquel entonces que vi en instagram un post acerca de cómo darle una segunda vida a los repasadores viejos tiñiéndolos de un tono rosa suave con un tinte obtenido de cáscaras de palta.

Y ese fue el punto en el que todo se unió. Los repasadores no se tiraban sino que se reutilizaban, lo mismo que las cáscaras de palta que prestan un pequeño servicio más antes de terminar sus días nutriendo el suelo. A partir de ese momento empecé a juntar las cáscaras de las paltas que comía y a secarlas al sol colocándolas junto a la venatana de la cocina. Una vez secas, las guardaba en una bolsa de papel. A pesar de no tener ningún apuro las cáscacaras comenzaron a juntarse y en menos tiempo del esperado tenía más material del que precisaría, como descubrí el día que decidí empezar a hervirlas y noté que de cada cáscara podía extraer una gran cantidad de tinte el cual podía reutilizar muchas veces.

   

Comenzar con lo que se tiene a mano

Asi me animé a experimentar pero no de forma metódica, desde el comienzo decidí que no tenía ganas de tomar nota de cada detalle porque yo no estaba buscando realizar piezas textiles que salieran perfectas, ni quería obtener colores plenos, ni siquiera buscaba un color en particular. Lo único que me interesaba era lograr una variedad de tintes para teñir los cordones de algodón con los que confecciono mis collares de porcelana.

Solo me quedaba empezar. Primero lavé y dejé secar los cordones para sacarles el apresto. Después puse cáscaras de palta a hervir y observé como con rapidez desprendían un tinte oscuro y púrpura, al cual agregué un poco de sal. Al colocar el cordón note el tono rosado que se intensificaba cuanto más tiempo permanecían en el hervor. Después de un rato, sin cronometrar el tiempo y simplemente eligiendo el momento en que el tono rosado me parecía adecuado, retiré el cordón y lo suregí en vinagre (la primera vez fue vinagre industrial pero ahora ya uso vinagre casero hecho con restos de manzanas). Y desués lo lavé con agua fria. Me sentí un poco decepcionada cuando al día siguiente noté que el rosado había perdido intensidad. Pero eso no me desalentó y seguí probando con otras cosas como cáscara de cebolla de la cual obtuve un tono ocre muy hermoso y repollo colorado que no funcionó a pesar del despliegue de matices azules y púruras en el agua hirviendo que terminaron por desvanecerse.

A veces cuando me da curiosidad busco informacón en Google o Youtube y en general lo único que logro sacar en limpio es apenas el nombre de alguna cosa nueva que me gustaria hervir (cúrcuma, cáscaras de nuez, piel de cebolla morada, etc). Y como me aburre bastante sentarme a investigar en internet decidí aplicar la lógica y emular el ejercicio que un profesor de historia del arte nos presentaba cuando hablaba de arte rupestre: nos pedía que imaginemos de dónde podían sacar colores para preparar pinturas los hombres que pintaron cavernas como la de Lascaux que después de tantos miles de años siguen fascinando a artistas y científicos con sus colores intensos y brillantes. Y mis respuestas llegaron de una forma bastante fácil y mundana, al recordar las manchas que dejan ciertas frutas y vegetales en la ropa y que son extramadamente difíciles de remover: el amarillo del jugo de naranja, el rosado de la frutilla, el violeta de la cereza, el azul grisáceo de los arándanos.

Ahora que ya se acerca el verano imagino que será hora de confirmar si tanto renegar para remover esos colores será compensado con la felicidad de verlos lucirse en los cordones de mis collares.

Invito a quienes estén experimentando con tintes naturales a aprovechar el espacio de los comentarios en este post para compartir sus experiencias, descubrimientos y opiniones.
TAG: el ritual de la rutina / the ritual of routine,
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Thursday, 31 Aug 2017 Otro contexto
La fotógrafa y directora artística Dominique Besanson me envió fotos de mis collares las cuales salieron publicadas hace algun tiempo en el diario La Nación.

Es siempre interesante ver la forma en que otros ven el trabajo de uno y en este caso en especial es también muy estimulante ya que la elección de colores lo muestra en una faceta diferente.

Mi colección de collares en porcelana e hilo de algodón se encuntra disponible en Patrón Concept Store.

TAG: mi trabajo / my work,
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